EL PODER DEL LENGUAJE EN TIEMPOS DE CRISIS
En tiempos de crisis, el lenguaje verbal y no verbal adquiere una relevancia fundamental. La manera en que se transmite la información impacta directamente en la percepción y respuesta de la sociedad. Sin embargo, en muchas ocasiones, las palabras utilizadas por quienes tienen el control de la situación no siempre encajan con la realidad que vivimos.
LA COMUNICACIÓN Y SU IMPACTO EN LA PERCEPCIÓN SOCIAL
Desde hace tiempo, hemos visto cómo la comunicación institucional busca transmitir calma y evitar el pánico. Se ha optado por voceros con un tono pausado y mensajes tranquilizadores. Sin embargo, cuando los hechos contradicen las palabras, la credibilidad de la información se ve afectada.
Uno de los principales errores ha sido minimizar el impacto de ciertas crisis desde el inicio, comparándolas con situaciones familiares como una gripe común. Esta forma de comunicación influye en la manera en que las personas procesan la información y reaccionan ante ella.
EL EFECTO DEL LENGUAJE EN NUESTRA PSICOLOGÍA
El ser humano tiene una tendencia natural a interpretar la información con un sesgo negativo. En momentos de incertidumbre, la falta de datos claros y completos genera desconfianza y aumenta la ansiedad colectiva.
Nos hemos acostumbrado a buscar tres cifras cada día: contagiados, altas y fallecimientos. Estas cifras, sin un contexto adecuado, pueden generar alarma y alimentar pensamientos catastrofistas. Si la información se percibe incompleta o contradictoria, la audiencia comienza a dudar de su veracidad.
LA NECESIDAD DE TRANSPARENCIA Y LENGUAJE CLARO
Para que la comunicación en tiempos de crisis sea efectiva, debe cumplir con tres principios fundamentales:
- Transparencia: Brindar datos claros y veraces, sin minimizar ni exagerar la situación.
- Claridad: Utilizar un lenguaje accesible para toda la población, incluyendo a quienes solo se informan a través de medios tradicionales.
- Precisión: Evitar términos ambiguos o comparaciones inexactas que puedan llevar a interpretaciones erróneas.
Además, es fundamental que las personas verifiquen la información antes de compartirla. La desinformación se propaga con rapidez en redes sociales y chats privados, generando confusión y aumentando el miedo innecesariamente.
CONCLUSIÓN: UNA COMUNICACIÓN RESPONSABLE ES CLAVE
En tiempos de crisis, el lenguaje debe ser una herramienta para generar confianza y comprensión, no incertidumbre. Solo con una comunicación clara y honesta, los ciudadanos podrán sentirse realmente informados y preparados para afrontar cualquier situación.




